Sé de una tierra
Sé de una tierra
Sé de una tierra que a mi me pone triste,
sé de una tierra que a mi me pone alegre.
Donde dicen nací, y crecí, y dicen que me llama.
Sé que en ella corría sin reposo, desnuda al sol mi espalda,
por los juegos que antaño acostumbraba, que los niños de hoy poco conocen.
Y aunque solo por gusto, descalzo me sabía mejor la tierra blanca, como arena.
Y fuego en mi cabeza, y en los pies ampollas.
Hermoso salvajismo de una niñez entera.
Y un deseo de seguir jugando, rehuír la tarea, y merienda en espera.
Caminos que me llevan alrevez, más distancia me agregan.
Si tan solo mis viajes astrales se cumplieran, no volvería donde estoy.
Niño común y corriente, y a la vez estrella. Sol que se pasea por doquier,
cuando aquí me alcances, traeme los olores con el viento que tu energía crea,
aquellos que huelen a mi tierra.

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