Poemas de Antonio Gamoneda

Poemas de Antonio Gamoneda

Cada manana ponia en los arroyos acero y
lagrimas y adiestraba a los pajaros en la
cancion de la ira: el arroyo claro para la hi-
ja dulcemente imbecil el agua azul para la
mujer sin esperanza, la que olia a vertigo y...

Poemas de Antonio Gamoneda

Detras de la oscuridad estan los rostros que me han abandonado. Yo vi su piel trabajada por relampagos. Ahora ya solo veo, en el instante amarillo, el resplandor de sus lejanos parpados.

Poemas de Antonio Gamoneda

En la ebriedad le rodeaban mujeres, som-
bra, policia, viento. Ponia venas en las urces cardenas, vertigo
en la pureza la flor furiosa de la escarcha
era azul en su oido. Rosas, serpiente y cucharas eran bellas
...

Poemas de Antonio Gamoneda

Era incesante en la pasion vacia. Los perros
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los acidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veia entrar las sombras en la nieve...

Poemas de Antonio Gamoneda

En su cancion habia cuerdas sin esperanza:
un son lejano de mujeres ciegas (madres
descalzas en el presidio transparente de la
sal). Sonaba a muerte y a rocio luego, tania ca-
nas negras: era el cantor de las heridas...

Poemas de Antonio Gamoneda

Conozco un pueblo –no lo olvidare –
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Solo hay cuarenta almas en el pueblo.
No se para...

Poemas de Antonio Gamoneda

Vigilaba la serenidad adherida a las som-
bras, los circulos donde se depositan flores
abrasadas, la inclinacion de los sarmientos. Algunas tardes, su mano incompensible
nos conducia al lugar sin nombre, a
la...

Poemas de Antonio Gamoneda

Venian sombras, animales humedos que res-
piraban cerca de su rostro. Vio la grasa ful-
gir en las lavandas y la dulzura negra en las
bodegas terrestres. Era la festividad: luz y azafran en las coci-
nas blancas...

Poemas de Antonio Gamoneda

Fingia un rostro en el aire (hambre y marfil
de los hospitales andaluces) en la extremi-
dad del silencio, el oia la campanilla de los
agonizantes. Nos miraba y nosotros sentia-
mos la desnudez de la existencia....

Poemas de Antonio Gamoneda

El vigilante fue herido por su madre describio con sus manos la forma de la tris-
teza y acaricio cabellos que ya no amaba. Todas las causas se aniquilaban en sus ojos.

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