El vigilante de la nieve (vi)

Poema:

Era incesante en la pasion vacia. Los perros
olfateaban su pureza y sus manos heridas
por los acidos. En el amanecer, oculto entre
las sebes blancas, agnizaba ante las carre-
teras, veia entrar las sombras en la nieve,
hervir la niebla en la ciudad profunda.

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