Balada del guardabosques y la condesa
En tierras de Suecia vivia una condesa
que era tan palida y tan bella.
« ¡Senor guarda, senor guarda, mi liga se solto,
se solto, se solto!
¡Guarda, arrodillate, pronto, y atamela! » «Senora condesa, senora condesa, no me mireis asi,
yo os sirvo por mi pan.
¡Vuestros pechos son blancos pero el hacha es fria,
es fria, es fria!
Dulce es el amor, pero amarga la muerte. » El guarda escapo aquella misma noche.
Cabalgo monte abajo hasta que llego al mar.
« ¡Senor barquero, senor barquero, acogeme en tu barca,
en tu barca, en tu barca!
Barquero, tengo que ir hasta el fin del mar. »
Entre el gallo y la zorra broto el amor.
«Oh, dorado, ¿me amas de verdad? »
y fina fue la noche, pero el alba llego,
llego, llego:
todas sus plumas cuelgan del zarzal.

Comentarios