Dibujo de la fuga (ii)
Su puerta
-arco de almibar y de sal menuda-
abre el tiempo de blusas uniformes
debajo del almendro y la campana. Crecio mi corazon
como una flor esquiva por mi sangre,
sufriendo la indagante compania,
un delicado miedo y la nostalgia. Alguien dijo: es amor...
pero yo lo guarde con mis peinetas.
En musica inicial, en largas noches
le dormi como a nino que amenaza. Ella nada sabia.
Se apoyaba en mi dicha sin mirarla.
Por su pais esbelto
iba el cesped buscando lo que sube. De sus dones abiertos
cogi el idoma fino, inmaculado.
Venia tiernamente hasta mi libro
con su origen de luz, con su garganta. Tal mi golpe de vida:
solo...a la orilla extrana de los nombres.
¿Quien dibujo en el muro, en el cuaderno,
ese veloz mensaje de saetas? La inmensa pajarera
y un tremulo silencio, siempre fragil.
Su suave fuerza deteniendo rios
y fundando ciudades en el alma. Ardor de mi pureza.
Cuna de fuego en pequenez colmada.
¡Genesis de la abeja en mi pecho
buscando sus dos alas!

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