Cuaderno de noviembre (fragmentos)

Poema:

Humo de rosas quemadas en el jardin donde hemos conocido a la noche
con brazos mas extranos que la palabra Deseo,
donde sobrevive un aire de recuerdo inutil,
mordido por la venenosa fragilidad que distribuye la sombra al pasar,
cuando el frio se transforma en una cercania igual a una oscura
concavidad
y nuestros ojos tienen un color escondido que respira con un fulgor
desnudo y desconcertante. Este frio ha llegado para sembrar una vinculacion que necesitaremos
cuando el indicio de la soledad nos imprima en la boca un largo
sabor de quemadura.
La 'estatua de la memoria' se esfuma en medio del dia que
retrocede,
bajo el viento larguisimo y exhausto. El mar de la ciudad pronuncia
sus palabras, crecidas como muescas,
en el sopor del otono, y los nombres caen brillando: incrustaciones
blancas en un gran sueno negro.
Sorda es la sombra, encajada en la sal de la noche que es
redonda como un charco y esta sobre la cabellera del espejo,
mojada en chispas,
depositada en los ojos como una donacion de palabras desiertas.

El ojo de noviembre ha tenido ahora extranas costumbres,
un guino triste que se equilibraba en el clima que paso como una
brasa sobre nuestras cabezas y suenos,
entre las limitaciones del minuto: es arido el descenso por la cerrada
orilla de este ojo,
el cuerpo del insomne se dobla en el vaso amarillo y distante que
es el amanecer
como lento morir sin la fantasia de los heroes,
una cercada excavacion que llega hasta la plataforma primitiva
del sueno,
una piedra que hemos tenido y era un reflejo de cielo,
la invertida colocacion de lo que se desplaza por los espejos con
un gran temor. Eso tiene el enorme y triste ojo de noviembre,
y es verdad que hemos permanecido en ese mirar inalterable y sin
mezcla,
hemos sobrevivido ahi sin luz pero tambien sin sombra o aire
nutritivo, resistiendo
sobre una 'serie de posesiones' que era del tamano de nuestra vida,
que era un papel que respiraba entre los renglones de la manana,
que era la ciudad hundida en el tejido horizontal, como de
fantasma o nino, de nuestras ideas mas confusas,
una extendida palabra en el color absoluto de la mujer
asombrada,
la oscura definicion de un agua de muerte bajo los utensilios que
frecuentaban los aparecimientos vespertinos, pero tambien hemos podido sobrevivir en la Diferencia que es como
un traje aereo o una pistola,
y es una distancia cubierta por el vuelo de cierta melancolia en
todo semejante a los minerales,
y es una brizna de tiempo clavada en todos los pechos... Aun asi el ojo de noviembre nos ha puesto en las manos una
posesion alguna vez no deseada,
una extraneza y un sonido profundo,
un cristal ya no sabemos que se ha disuelto a nuestras
espaldas en la escalera,
en la caida del mes de noviembre y en sus vertices claros,
o que palabras ha devorado el miedo pertinaz
fijandolas en la garganta con el alfiler del ahogo
y borrandolas con los esplendores del grito.

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