Ellos, los muertos
Son los que nunca dan la mano
Pero abren la boca del lobo
Los que esparcen la espuma amarga
Que rezuma de las iglesias Los que de pronto se bifurcan
Entre el delirio y el olvido
Su sombra desborda la tierra
pero la brizna los oculta Nacieron de bellos revolveres
De largos anos y promesas
Saltaron de turbias catastrofes
O del fuego de los amores O de encuentros entre las moscas
¿Pero quien ama esas hamacas
Que cuelgan de tanta pereza?
¿Quien reniega de su miseria? Se convierten en cerrojo
En un cangrejo en una lagrima
Los pajaros cruzan indemnes
Su salvaje museo de cera Tatuaje amargo del desierto
No hay ramas en ese lugar
No hay naranjas sino horizonte
Tantas cabezas sin colores Para el frio para el silencio
El aceite de los eclipses
Se dilatan en el recuerdo
Hacen un perro con la lluvia Hacen fuego con un zapato
Envuelven en hiedras el muro
Aullan guardando silencio
En sus frios nidos ocultos Absurdos como una plegaria
Como la esperanza insensata
De recobrar la antigua llave
La alianza del cuerpo y del alma He aqui la tierra con su peso
He aqui la luz con su amenaza
Contra ellos tan solo esta sed
Este furor que espera nada ¡Oh belleza de lengua calida
Hechizada por su demonio!
Mi unico cielo es su caricia
Su tesoro mi manicomio Es el sol con su llamarada
La vida avida y su rito
La vida que teje su historia
Sin sentido sin esperanza Ellos hacen chirriar las flores
Son solo sabnas desiertas
Atraen las piedras a su sombra
El agua inmovil de los pozos Pero ahora los ignoramos
Decimos adios a los muertos
Hoy somos los unicos duenos
De un universo abandonado La luz del sexo los insulta
¡La eterna sangre que se abrasa!
Un vivo dios intraducible
Sin mas victoria que su jaula

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