San rafael

Poema:

Coches cerrados llegaban
a las orillas de juncos
donde las ondas alisan
romano torso desnudo.
Coches que el Guadalquivir
tiende en su cristal maduro,
entre laminas de flores
y resonancias de nublos.
Los ninos tejen y cantan
el desengano del mundo,
cerca de los viejos coches
perdidos en el nocturno.
Pero Cordoba no tiembla
bajo el misterio confuso,
pues si la sombra levanta
la arquitectura del humo,
un pie de marmol afirma
su casto fulgor enjuto.
Petalos de lata debil
recaman los grises puros
de la brisa, desplegada
sobre los arcos de triunfo.
Y mientras el puente sopla
diez rumores de Neptuno,
vendedores de tabaco
huyen por el roto muro. Un solo pez en el agua
que a las dos Cordobas junta:
Blanda Cordoba de juncos.
Cordoba de arquitectura.
Ninos de cara impasible
en la orilla se desnudan,
aprendices de Tobias
y Merlines de cintura,
para fastidiar al pez
en ironica pregunta
si quiere flores de vino
o saltos de media luna.
Pero el pez, que dora el agua
y los marmoles enluta,
les da leccion y equilibrio
de solitaria columna.
El Arcangel aljamiado
de lentejuelas oscuras,
en el mitin de las ondas
buscaba rumor y cuna. Un solo pez en el agua.
Dos Cordobas de hermosura.
Cordoba quebrada en chorros.
Celeste Cordoba enjuta.

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