Abdicacion

Poema:

Tomame, oh noche eterna, en tus brazos
y llamame hijo.
Yo soy un rey
que voluntariamente abandone
mi trono de ensuenos y cansancios. Mi espada, pesada en brazos flojos,
a manos viriles y calmas entregue
y mi cetro y corona —yo los deje
en la antecamara, hechos pedazos. Mi cota de malla, tan inutil,
mis espuelas, de un tintineo tan futil,
las deje por la fria escalinata. Desvesti la realeza, cuerpo y alma,
y regrese a la noche antigua y serena
como el paisaje al morir el dia.

Compartir en:

Comentarios

Cerrar