Himno al arbol

Poema:

Arbol hermano, que clavado
por garfios pardos en el suelo,
la clara frente has elevado
en una intensa sed de cielo hazme piadoso hacia la escoria
de cuyos limos me mantengo,
sin que se duerma la memoria
del pais azul de donde vengo. Arbol que anuncias al viandante
la suavidad de tu presencia
con tu amplia sombra refrescante
y con el nimbo de tu esencia: haz que revele mi presencia,
en las praderas de la vida,
mi suave y calida influencia
de criatura bendecida. Arbol diez veces productor:
el de la poma sonrosada,
el del madero constructor,
el de la brisa perfumada,
el del follaje amparador el de las gomas suavizantes
y las resinas milagrosas,
pleno de brazos agobiantes
y de gargantas melodiosas: hazme en el dar un opulento
¡para igualarte en lo fecundo,
el corazon y el pensamiento
se me hagan vastos como el mundo! Y todas las actividades
no lleguen nunca a fatigarme:
¡las magnas prodigalidades
salgan de mi sin agotarme! Arbol donde es tan sosegada
la pulsacion del existir,
y ves mis fuerzas la agitada
fiebre del mundo consumir: hazme sereno, hazme sereno,
de la viril serenidad
que dio a los marmoles helenos
su soplo de divinidad. Arbol que no eres otra cosa
que dulce entrana de mujer,
pues cada rama mece airosa
en cada leve nido un ser: dame un follaje vasto y denso,
tanto como han de precisar
los que en el bosque humano, inmenso,
rama no hallaron para hogar. Arbol que donde quiera aliente
tu cuerpo lleno de vigor,
levantaras eternamente
el mismo gesto amparador: haz que a traves de todo estado
?ninez, vejez, placer, dolor?
levante mi alma un invariado
y universal gesto de amor!

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