Interrogaciones

Poema:

¿Como quedan, Senor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas? ¿O Tu llegas despues que los hombres se han ido,
y les bajas el parpado sobre el ojo cegado,
acomodas las visceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado? El rosal que los vivos riegan sobre su huesa
¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿No tiene acre el olor, sombria la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas? Y responde, Senor: Cuando se fuga el alma
por la mojada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas? ¿Angosto cerco livido se aprieta en torno suyo?
¿El eter es un campo de monstruos florecido?
¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿O van gritando sobre tu corazon dormido? ¿No hay un rayo de sol que los alcance un dia?
¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para ellos solamente queda tu entrana fria,
sordo tu oido fino y apretados tus ojos? Tal el hombre asegura, por error o malicia
mas yo, que te he gustado, como un vino, Senor,
mientras los otros siguen llamandote Justicia,
¡no te llamare nunca otra cosa que Amor! Yo se que como el hombre fue siempre zarpa dura
la catarata, vertigo aspereza, la sierra.
¡Tu eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la Tierra!

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