Historia de un dia en tres esquelas
I
Verguenza me cuesta, pero has de perdonarme. Hoy no asistire a la Junta. El motivo es pecaminoso. Justamente de cinco a siete tengo que ir a probarme unos vestidos a casa de Laura. Ya sabes lo que es ella si pierdo mi turno, me deja desnuda este invierno. ¿Estoy perdonada? Bien lo merece mi franqueza. Pude inventar otro pretexto. Otra junta piadosa, la jaqueca, el dentista pues no, me entrego en pleno delito de coqueteria. Asi puedes decirselo a las amigas, segura de que todas me absuelven. Me has dicho que la marquesa esta expirando. ¡Pobre senora! Esta noche te vere en el Real. Hasta luego.
II
Mucho siento la mala obra, pero hoy me es imposible ir a probarme los vestidos. Precisamente de cinco a siete se reune la Junta de Damas de la Honradez y el Trabajo, de la que soy secretaria, y no puedo faltar. Ire manana a primera hora. No retrase, por Dios, los vestidos, el negro sobre todo, nuestra presidenta esta expirando y si se muere, no se como voy a ir a los funerales.
III
De cinco a siete.
De Cartas de mujeres

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