El perro sin plumas (paisaje del capibaribe-i)

Poema:

La ciudad es atravesada por el rio
como una calle
es atravesada por un perro
una fruta
por una espada. El rio a veces parecia
la mansa lengua de un perro,
a veces el vientre triste de un perro,
a veces el otro rio
de acuoso pano sucio
de los ojos de un perro. Aquel rio
era como un perro sin plumas.
Nada sabia de la lluvia azul,
de la fuente de color de rosa,
del agua de la copa de agua,
del agua del cantaro,
de los peces de agua
de la brisa en el agua. Sabia de los cangrejos
de lodo y herrumbre.
Sabia del barro
como de una mucosa.
Debia saber de los pulpos.
Sabia seguramente
de la mujer febril que habita en las ostras. Aquel rio
nunca se abre a los peces,
al brillo,
a la inquietud de navaja
que hay en los peces. Nunca se abre en peces.
Abrese en flores
pobres y negras
como negros.
Abrese en una flora
sucia y mas mendiga
que los mendigos negros.
Abrese en mangles
de hojas duras y rizos
como un negro. Liso como el vientre
de una cachorra prenada,
el rio crece
sin reventar nunca. Tiene el rio
un parto invertebrado y fluente
como el de una cachorra. Y nunca lo vi hervir
(como hierve el pan que fermenta).
En silencio,
el rio carga con su fecundidad pobre,
gravido de tierra negra. En silencio se da:
en capas de tierra negra,
en botas o guantes de tierra negra
para el pie o la mano
que moja.

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