Epitafio para nino ahogado
a Juan Pablo (1991-1994) Pastor de las aguas: la eternidad deshiela muelles sobre tus parpados de obsidiana latente, hoteles en domos para sondear motocicletas. La eternidad no tiene horas, ni forrajes de oxigeno que cubran tu silencio rebosante de loas, ni el sol de California que asocias calladamente con un secreto botanico de tu propio merito. La resignacion es el empeno donde los vivos pregonamos tus primeras palabras como una musica primitiva, el album fotografico que gangrena los sillones como una maldicion hereditaria. Para ti no habra cuerpo que deslinde los torbellinos del vello pubico, ni pretexto estudiantil para sisguear arengas amorosas mas en la ingenua conspiracion de las albercas, habras vislumbrado la parvulez de los oleajes, justo cuando la tarde riega por el puerto una loteria de fatidicos manoteos. Pastor de las aguas: hay quienes llevan por corazon un salmon de oro macizo, una penumbra de alas.

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