Himno al ocio

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A veces cuando escucho de la sangre
este claro rumor, cuando a mis labios
fluye el ocio su oscura caballera
como por una brisa sacudida
por los mismos latidos de mi pecho
y en esa tan divina intrascendencia
un ser real, viviente, entre mis brazos
pareceme tener, como en los rios
las tendidas laderas cuando sienten
pasar una presencia inagotable,
hablole como amigo de la dicha
mensajero de paso por la tierra
que ha doblado sus alas y descansa
su pulmon de ventura en torno nuestro:
fluye amoroso campo de la vida,
fluye amor tu tesoro manifiesto,
fluid, fluid, hermosas estaciones,
los racimos, los frutos y las nieblas
tras de las que se ocultan en otono
los frescos manantiales de la gracia. Fluye tiempo tu canto melodioso
con tus breves espinas en los dedos,
y tu melancolia y tu tristeza,
cual pajaros oscuros que trinando
hablan de Dios, fluid de la espesura,
mientras duerme el mancebo aqui en mi cuerpo
su poderosa noche. Fluya en tanto
la prohibida selva que lo mece
y haga visible el viento la pureza
de mis instintos duenos ya del orbe. El esta en mi me tiene coronado
con su languida estela de laureles
y oye dormido el paso de la vida
en un humano corazon dichoso. Silencioso rebelde entre murallas,
rapido es su temblor y su cansancio
pronto levantara su cabellera
taciturna de hastio, y lentamente
volara hacia las nubes y en cenizas
anegara mis labios, como un vino
de hiel se torna un dios cuando no ama. Paraiso perdido entre sus brazos
que cual alas me nimban, id fluyendo
deleites de los ojos, primaveras
de errante paso antiguo, latitudes
de lejanas nostalgias y columnas
dulcemente quebradas por el viento:
levantad la cabeza como flores
mientras licito goce nos depara
el fatigado dueno de las cosas.

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