El astro propicio

Poema:

Al rendirse tu intacta adolescencia,
emergio, con ingenuo desalino,
tu delicado cuello, del corpino
anchamente floreado. En la opulencia, del salon solitario, mi carino
te brindaba su equivoca indulgencia
sintiendo muy cercana la presencia
del duende familiar, rosa y armino. Como una cinta de cambiante faya,
tendia su color sobre la playa
la tarde. Disolvia tus sonrojos, en insidiosas mieles mi sofisma,
y desde el cielo fraternal, la misma
estrella se miraba en nuestros ojos.

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