Oceanida

Poema:

El mar, lleno de urgencias masculinas,
bramaba en derredor de tu cintura,
y como un brazo colosal, la oscura
ribera te amparaba. En tus retinas, y en tus cabellos, y en tu astral blancura
rielo con decadencias opalinas
esa luz de las tardes mortecinas
que en el agua pacifica perdura. Palpitando a los ritmos de tu seno
hinchose en una ola el mar sereno
para hundirte en sus vertigos felinos su voz te dijo una caricia vaga,
y al penetrar entre tus muslos finos
la onda se aguzo como una daga.

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