La herida

Poema:

Nada, ni el sordo horror, ni la ruidosa
verdad, ni el rostro amargo de la duda,
ni este incendio en la selva de mi cuerpo
que amenaza con no extinguirse nunca,
ni la terrible imagen que golpea
mis ojos y tortura mi cerebro,
ni el juego cruel, ni el fuego que destruye
esa otra imagen de armonia y fuerza,
ni tus palabras, ni tus movimientos,
ni ese lado salvaje de tu calle,
impediran que encienda en tu costado
la luz que da la vida y da la muerte:
tarde o temprano sangrara tu herida,
y no sera momento de hacer frases.

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