Dolientes madrigales

Poema:

I Por una de esas raras reflexiones
de la luz, que los fisicos
explicaran llenando
de formulas un libro...
Mirandome las manos
—como hacen los enfermeros de continuo —
veo en la faceta de un diamante, en una
faceta del diamante de mi anillo,
reflejarse tu cara, mientras piensas
que divago o medito
o sueno... He descubierto,
por azar, este medio tan sencillo
de verte y ver tu corazon, que es otro
diamante puro y limpio.
Cuando me muera, dejame
en el dedo este anillo. II Estoy muy mal... Sonrio
porque el desprecio del dolor me asiste,
porque aun miro lo bello en torno mio
y... por lo triste que es el estar triste.
Pero ya la fontana
del sentimiento mana
tan lenta y silenciosa, que su canto,
sonoro, otrora, como risa, es llanto. III Guardo, entre mis tesoros de cordura,
la nostalgia febril de la locura,
como gaje de ayer... para un manana
que no ha de venir ya. Mustia flor, que me recuerda la lozana
primavera y la risa entre la grana
de los labios... Fontana de ternura
que se ha secado ya. Y asi, no es en mi el canto, sino el cuento
—que «ayer » nos da tan solo el argumento —
y la cancion es cosa para el dia,
que ha declinado ya. Ha llenado la noche el alma mia
y la sombra ha ahuyentado a la poesia...
Porque ya el dia suspirado siento
que no amanecera.

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