Frontera de lo puro, flor y fria.
Tu blancor de seis filos, complemento,
en el principal mundo, de tu aliento,
en un mundo resume un mediodia.
Astrologo el ramaje en demasia,
de verde resulto jamas exento....
Poemas de Miguel Hernández
Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre. ¡Que abismo entre el olivo
y el hombre se descubre! El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raices,
rememoro sus...
En el mar halla el agua su paraiso ansiado
y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje.
El sudor es un arbol desbordante y salado,
un voraz oleaje. Llega desde la edad del mundo mas remota
a ofrecer a la tierra su...
Alto soy de mirar a las palmeras,
rudo de convivir con las montanas...
Yo me vi bajo y blando en las aceras
de una ciudad esplendida de aranas.
Dificiles barrancos de escaleras,
calladas cataratas de ascensores...
Para el muro de un hospital de sangre. I Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extension de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos...
He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo. Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa...
Riendose, burlandose con claridad del dia,
se hundio en la noche el nino que quise ser dos veces.
No quise mas la luz. ¿Para que? No saldria
mas de aquellos silencios y aquellas lobregueces. Quise ser... ¿Para que?... Quise...
Pintada, no vacia:
pintada esta mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias. Regresara del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama. Floreceran los besos
...
Carne de yugo, ha nacido
mas humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello. Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado...
Carne de yugo, ha nacido
mas humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello. Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado...
Andaluces de Jaen,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quien,
quien levanto los olivos? No los levanto la nada,
ni el dinero, ni el senor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor. Unidos al...
