La vida sencilla

Poema:

Llamar al pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada dia
darle al sudor lo suyo y darle al sueno
y al breve paraiso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden
reir como el mar rie, el viento rie,
sin que la risa suene a vidrios rotos
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un dia de piedra y agonia
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes ?papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento?
no son aun el prometido infierno
que no me duela mas aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fria,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad comun a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos...
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdon y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.

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