Al pie de la letra
El tribunal es alto, final y sin fronteras.
Sensible a las variaciones del azar como la nube o como el fuego,
registra cada trazo que se inscribe sobre los territorios insomnes
(del destino.
De un margen de la noche a otro confin, del permiso a la culpa,
dibujo con mi propia trayectoria la escritura fatal, el ciego testimonio.
Retrocesos y avances, inmersiones y vuelos, suspensos y caidas
componen ese texto cuya ilacion se anuda y desanuda con las
(vacilaciones,
se disimula con la cautela del desvio y del pie sobre el vidrio,
se interrumpe y se pierde con cada sobresalto en suenos del cochero.
¿Y cual ser?el sentido total, el que se escurre como la bestia de la
(trampa
y se oculta a morir entre oscuras malezas dejandome la piel
o huye sin detenerse por los blancos de las encrucijadas,
( laberinto hacia adentro?
Delacion o alegato, no alcanzo a interpretar las intenciones del
(esquivo mensaje.
Dificil la lectura desde aqu? donde violo la ley soy el instrumento,
donde aciertos y errores se propagan como una ondulacion,
un vicio del lenguaje o las disciplinadas maniobras de una peste,
y cambian el color de todo mi prontuario en adelante y hacia atras.
Pero hay alguien a quien no logra despistar la ignorancia,
alguien que lee aun bajo las tachaduras y los desmembramientos
(de mi caligrafia
mientras se filtra el sol o centellea el mar entre dos lineas.
Impresa est?con sangre mi confesion sellada con ceniza.

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