Escrito en piedra

Poema:

Yo vi, joven senora,
su bello cuerpo
entre las piedras
como una orquidea. No habia fuego entonces
al servicio del hombre,
ni ductiles metales
mostraban al asombro
del primitivo ser
sus formas. Andabamos descalzos
como ninos,
desnudos como peces
en el agua
y corriamos libres
como agiles leopardos Era el ano dos mil
o cuatro mil
antes de Jesucristo.
Las tribus combatian
con pedernales,
con piedras
y cuchillos. Antes de ir al combate
pinto estos signos
en la pared antigua
de una calida cueva,
junto a otros simbolos
que mis antepasados
en ocasiones similares
escribieron. Ignoro quien recogera
estas frases.
Es posible que entonces
no seamos, tu y yo,
ni estatica ceniza
ni barro sumergido.
Desde mi monarquia
compartida, te recuerdo.
Y si volvieras a nacer
te prometo que siempre
serias, como ahora lo eres,
mi mujer y mi reina. II
En la mesa veo frutas,
agua en los cantaros,
peces con los ojos abiertos
en las cuerdas del patio,
el maiz calentandose en los cuartos. El cazador soy yo,
el cazador que sale
en la noche a buscar
el alimento diario,
las hojas para el lecho,
la fibra para el manto,
la flor para tu pelo,
la piel para el zapato. Hoy te traigo una flor
selvatica, una luna caida,
un perfume barato,
yo quiero que la pongas
en tu pecho blanquisimo,
en tu seno cubierto
con cuero de venado. Eso te traigo ahora,
companera mia, ojo
para mi llanto. III
Para ti las fulgidas naranjas,
la dura came de las ciruelas,
el azucar mojado de la pina,
la suavisima daga del platano,
la invicta blancura de la cana,
el agua limpia del cocotero,
el vello nino del durazno,
la division de la guanabana,
la aristocracia de la manzana
y la tristeza de la guayaba. Para ti todo eso con la mano
que recoge en el monte la fruta,
la deja en la mesa de cedro
y la corta todas las mananas.

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