Alberto rojas gimenez viene volando

Poema:

Entre plumas que asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las ultimas aguas terrestres,
vienes volando.

Mas abajo, entre ninas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
mas abajo, entre nubes otra vez,
vienes volando.

Mas alla de la sangre y de los huesos,
mas alla del pan, mas alla del vino,
mas alla del fuego,
vienes volando.

Mas alla del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos humedos,
vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navios,
y dientes rojos recien arrancados,
vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
vienes volando.

Entre aviadores desaparecidos,
al lado de canales y de sombras,
al lado de azucenas enterradas,
vienes volando.

Entre botellas de color amargo,
entre anillos de anis y desventura,
levantando las manos y llorando,
vienes volando.

Sobre dentistas y congregaciones,
sobre cines, y tuneles y orejas,
con traje nuevo y ojos extinguidos,
vienes volando.

Sobre tu cementerio sin paredes
donde los marineros se extravian,
mientras la lluvia de tu muerte cae,
vienes volando.

Mientras la lluvia de tus dedos cae,
mientras la lluvia de tus huesos cae,
mientras tu medula y tu risa caen,
vienes volando.

Sobre las piedras en que te derrites,
corriendo, invierno abajo, tiempo abajo,
mientras tu corazon desciende en gotas,
vienes volando.

No estas alli, rodeado de cemento,
y negros corazones de notarios,
y enfurecidos huesos de jinetes:
vienes volando.

Oh amapola marina, oh deudo mio,
oh guitarrero vestido de abejas,
no es verdad tanta sombra en tus cabellos:
vienes volando.

No es verdad tanta sombra persiguiendote,
no es verdad tantas golondrinas muertas,
tanta region oscura con lamentos:
vienes volando.

El viento negro de Valparaiso
abre sus alas de carbon y espuma
para barrer el cielo donde pasas:
vienes volando.

Hay vapores, y un frio de mar muerto,
y silbatos, y mesas, y un olor
de manana lloviendo y peces sucios:
vienes volando.

Hay ron, tu y yo, y mi alma donde lloro,
y nadie, y nada, sino una escalera
de peldanos quebrados, y un paraguas:
vienes volando.

Alli esta el mar. Bajo de noche y te oigo
venir volando bajo el mar sin nadie,
bajo el mar que me habita, oscurecido:
vienes volando.

Oigo tus alas y tu lento vuelo,
y el agua de los muertos me golpea
como palomas ciegas y mojadas:
vienes volando.

Vienes volando, solo solitario,
solo entre muertos, para siempre solo,
vienes volando sin sombra y sin nombre,
sin azucar, sin boca, sin rosales,
vienes volando.

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