Amo, valparaiso, cuanto encierras
Amo, Valparaiso, cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del oceano,
hasta mas lejos de tu nimbo sordo.
Amo la luz violeta con que acudes
al marinero en la noche del mar,
y entonces eres -rosa de azahares-
luminosa y desnuda, fuego y niebla.
Que nadie venga con un martillo turbio
a golpear lo que amo, a defenderte:
nadie sino mi ser por tus secretos:
nadie sino mi voz por tus abiertas
hileras de rocio, por tus escalones
en donde la maternidad salobre
del mar te besa, nadie sino mis labios
en tu corona fria de sirena,
elevada en el aire de la altura,
oceanico amor, Valparaiso,
reina de todas las costas del mundo,
verdadera central de olas y barcos,
eres en mi como la luna o como
la direccion del aire en la arboleda.
Amo tus criminales callejones,
tu luna de punal sobre los cerros,
y entre tus plazas la marineria
revistiendo de azul la primavera.
Que se entienda, te pido, puerto mio,
que yo tengo derecho
a escribirte lo bueno y lo malvado
y soy como las lamparas amargas
cuando iluminan las botellas rotas.

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