Para la misma

Poema:

Mire al sentarme a la mesa,
banado en la luz del dia
el retrato de Maria,
la cubana japonesa. El aire acaricia y besa,
como un amante lo haria,
la orgullosa bizarria
de la cabellera espesa. Diera un tesoro el Mikado
por sentirse acariciado
por princesa tan gentil, digna de que un gran pintor
la pinte junto a una flor
en un vaso de marfil.

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