Pequeno poema infantil
Las hadas, las bellas hadas,
existen, mi dulce nina,
Juana de Arco las vio aladas,
en la campina. Las vio al dejar el mirab,
ha largo tiempo, Mahoma.
Mas chica que una paloma,
Shakespeare vio a la Reina Mab. Las hadas decian cosas
en la cuna
de las princesas antiguas:
que si iban a ser dichosas
o bellas como la luna
o frases raras y ambiguas. Con sus diademas y alas,
pequenas como azucenas,
habia hadas que eran buenas
y habia hadas que eran malas. Y habia una jorobada,
la de profecia odiosa:
la llamada
Carabosa. Si esta llegaba a la cuna
de las suaves princesitas,
no se libraba ninguna
de sus palabras malditas. Y esa hada era muy fea,
como son
feos toda mala idea
y todo mal corazon. Cuando naciste, preciosa,
no tuviste hadas paganas,
ni la horrible Carabosa
ni sus graciosas hermanas. Ni Mab, que en los suenos anda,
ni las que celebran fiesta
en la magica floresta
de Brocelianda. Y, ¿sabes tu, nina mia,
por que ningun hada habia?
Porque alli
estaba cerca de ti
quien tu nacer bendecia:
Reina mas que todas ellas:
la Reina de las Estrellas,
la dulce Virgen Maria.
Que ella tu senda bendiga,
como tu Madre y tu amiga
con sus divinos consuelos
no temas infernal guerra
que perfume tus anhelos
su nombre que el mal destierra,
pues ella aroma los cielos
y la tierra.

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