Rimas - xi
Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que mas me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceno
tiene en un punto un mismo
de colera y esplin los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonambulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Como bailan, en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compas sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus clausulas y ritmos,
las musicas macabras de los muertos!
¡Y como se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrias,
de vocablos sangrientos
que me suele ensenar la musa palida,
la triste musa de los dias negros!
Yo soy asi. ¡Que se hace! ¡Boberias
de sonador neurotico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me enveneno la vida con sus besos.
Y tenia tus labios, lindos, rojos
y tenia tus ojos, grandes, bellos...

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